A lo largo de la calle que atravesaba el asentamiento antiguo de este a oeste se encontraba una residencia conocida hoy como la Domus del Caduceo.
Su nombre procede de la decoración de las salas de recepción situadas a la derecha del atrio. Una de ellas conservaba un pavimento de cocciopesto decorado con teselas blancas que formaban una roseta con rombos inscritos en un cuadrado. Otra presentaba un suelo de mortero decorado con la representación de un caduceo.
El caduceo es un motivo poco frecuente en los suelos de cocciopesto de época republicana media, ya que evoca a la diosa púnica Tanit.
Su presencia en Norba podría relacionarse con el papel de la ciudad al final de la Segunda Guerra Púnica, cuando el Senado la destinó a acoger a rehenes cartagineses.
Alternativamente, el símbolo podría tener otro significado: en el mundo romano, el caduceo se asociaba a Hermes-Mercurio y representaba prosperidad, paz, protección sagrada y favor divino.

