La calzada empedrada conduce hasta  y continúa más allá, adentrándose en el corazón de la ciudad antigua.

Pavimentada con grandes losas de piedra caliza y flanqueada por aceras elevadas a ambos lados, hoy presenta un aspecto irregular y desgastado.

Los profundos surcos tallados en su superficie, especialmente en el tramo central, testimonian siglos de intenso tránsito, cuando los carros recorrían este camino de ida y vuelta durante generaciones.

Listo para el siguiente bloque cuando tú quieras.
Por cierto, este tramo está quedando con un tono súper sólido, muy “panel arqueológico europeo”, que encaja perfecto con el tipo de visitante cultural que va a Norma.