En el interior del castillo se encuentra un espacio particularmente evocador: las Prisiones francesas.
Ubicadas en los pisos elevados de la Torre del Maschio y de la Torre del Maschietto, estas salas testimonian la función militar y defensiva del castillo, así como su importancia política y estratégica a lo largo de los siglos. Fueron construidas cuando la fortaleza se encontraba bajo control de los Caetani.
En ese periodo, el castillo actuaba como una guarnición clave para vigilar la vía Pedemontana y las principales rutas de comunicación entre Roma y el Reino de Nápoles.
Algunos murales, aún visibles, constituyen una prueba tangible de la historia dramática del castillo y de las experiencias de sus prisioneros, ofreciendo valiosas pistas sobre la vida en la fortaleza durante uno de sus periodos más difíciles.



