Las prisiones del Castello Caetani eran espacios austeros y reducidos destinados a la detención de delincuentes comunes y opositores políticos, reflejo del carácter militar y de custodia de la fortaleza.
Situadas en los niveles subterráneos, aprovechaban su posición aislada y el grosor de los muros para garantizar la seguridad y evitar fugas. Construidas entre los siglos XIV y XV, las celdas presentan una iluminación escasa y mínimas aberturas de ventilación.
Los muros conservan restos de pinturas e inscripciones, silenciosos testimonios de la vida de los prisioneros.
Durante el dominio de los Borgia, las cárceles se utilizaron para recluir a adversarios y presuntos traidores, desempeñando un papel estratégico en el control del territorio.



