Entre las obras de mayor valor conservadas en la iglesia de San Michele Arcangelo destaca esta magnífica Crucifixión, pintada por Giovanni Domenico Fiorentini, pintor activo en el panorama artístico italiano entre los siglos XVII y XVIII.

El lienzo, enmarcado en un espléndido marco dorado con decoraciones florales policromas, impresiona de inmediato por su fuerza emotiva y su refinada calidad pictórica. En el centro de la composición, el cuerpo de Cristo en la cruz — en cuya cima campea el cartel INRI — se recorta sobre un cielo nublado y dramático, en plena tradición barroca.

A los pies de la cruz, María Magdalena, reconocible por su larga cabellera rubia, abraza devotamente la madera de la cruz en un gesto de dolor desgarrador. Cerca de allí, la Virgen es sorprendida en el momento del desmayo, sostenida por las piadosas mujeres en un grupo de figuras de intensísimo pathos. A la izquierda, San Juan Evangelista contempla la escena con las manos juntas, mientras que a la derecha San Juan Bautista, semidesnudo y con su característico bastón, vuelve la mirada hacia Cristo con una expresión de profunda conmoción.

Al fondo, un paisaje de colinas se adivina entre las nubes, como para anclar la escena sagrada en la concreta realidad del territorio. El conjunto revela la mano de un artista plenamente dueño del lenguaje barroco: dinamismo compositivo, gestualidad elocuente y una luz que modela los cuerpos con extraordinaria suavidad.