El Norma, encaramado sobre un impresionante peñasco de piedra caliza, ofrece uno de los panoramas más espectaculares de toda la provincia, como un balcón natural que se asoma al Oasis de Ninfa y a la llanura que se extiende a sus pies. 

El núcleo actual surgió en el siglo XI, cuando los habitantes de la antigua Norba buscaron refugio en esta altura más fácil de defender, tras las devastaciones que asolaron la región. Estrechamente vinculado a la historia de la familia Caetani, que ejerció su dominio durante siglos, Norma conserva un trazado típicamente medieval, caracterizado por casas aterrazadas y calles estrechas que convergen hacia el mirador. 

Más allá del atractivo del cercano parque arqueológico, el centro histórico fascina por su verticalidad y por la piedra desnuda de sus edificios, testimonio de una comunidad tenaz que durante siglos ha custodiado un paisaje áspero y de singular belleza.

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