El Giardino di Ninfa se alza sobre las ruinas de la ciudad medieval de Ninfa, cuyo nombre procede de un templo romano dedicado a las divinidades del agua.
Floreciente entre los siglos XI y XII bajo familias nobles como los Tuscolo y los Frangipane, la localidad fue adquirida en 1298 por Benedetto Caetani, conocido como el papa Bonifacio VIII, para su sobrino Pietro II Caetani.
En 1382, Ninfa fue destruida y nunca volvió a reconstruirse. Con el tiempo, sus últimos habitantes abandonaron la zona, expulsados por la malaria, dejando tras de sí únicamente las silenciosas ruinas del asentamiento.
No fue hasta finales del siglo XIX cuando la familia Caetani regresó a sus tierras ancestrales. Gracias a la iniciativa de Ada Bootle Wilbraham, esposa de Onorato Caetani, Ninfa renació como un jardín de estilo inglés.
Se drenaron los pantanos, se plantaron los primeros cipreses, robles, hayas y rosales, y se restauraron cuidadosamente algunas ruinas.
En la década de 1930, Marguerite Chapin abrió el jardín a un animado círculo de escritores y artistas. Más tarde, Lelia Caetani, pintora y última heredera de la familia, cuidó Ninfa con la dedicación y la visión de quien modela una obra viva.
Hoy el jardín alberga más de 1.300 especies vegetales, entre magnolios, prunus y rosales trepadores. Arroyos y estanques serpentean entre torres, iglesias y murallas medievales.













