El camino de ronda exterior recorre parte del circuito defensivo externo y ofrece un punto estratégico de observación sobre el territorio circundante.
Se utilizaba para vigilar a posibles enemigos y coordinar las acciones defensivas, protegiendo las murallas y las torres principales. Las almenas resguardaban el terraplén exterior — situado entre la Torre di Ponente y la Torre del Belvedere — tanto de ataques externos como de eventuales amenazas internas.
Los merlones permitían a los defensores atacar a los asaltantes permaneciendo a cubierto.
Desde aquí, los guardias gozaban de un control visual completo del pueblo y de las vías de acceso. En tiempos de paz, el camino de ronda se destinaba a patrullas diarias, simbolizando control y seguridad.